miércoles, 22 de junio de 2011

Los Nagas o dioses serpiente de la India

El Libro de Dzyan, probablemente el más antiguo de los escritos sánscritos conocidos, se refiere a  una raza- serpiente que descendió de los cielos y enseñó a la Humanidad. La teósofa Madame Helena Petrovna Blavatsky pasó tres años en el Tíbet, Bhután, y Sikkim, acumulando millares de escritos sánscritos que fueron compiladas en el Libro de Dzyan. Estas fuentes se refieren a los antiguos habitantes llamados Nagas o Sarpa, que eran seres semi-divinos con rostro humano y cola de dragón.
LOS NAGAS, LA RAZA SERPIENTE DE LA ANTIGUA INDIA
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Blavatsky creyó que estos Sarpa son indudablemente los Seraphim del Antiguo Testamento. Los Seraphim, que tendrían las mismas raíces etimológicas que los Sarpa de la antigua India. La mitología y la literatura hindú están también repletas de relaciones sexuales de dioses con la humanidad y de la procreación de numerosos seres extraños llamados Dravidianos y Dasyus. Según se informa, esta raza vivió en grandes ciudades amuralladas. Eran un pueblo bárbaro, caníbal, de piel oscura y nariz chata. Los Arios, que vinieron más tarde, se establecieron sobre los restos de las ciudades de esta gente serpiente.
Los Nagas son claramente descritos en el Ramayana:
Cerca de Bhogavata está ubicado el lugar donde moraba la raza serpiente, una ciudad amplia, amurallada y con barras, donde legiones de vigías mantenían la guardia. El más feroz de los jóvenes serpiente posee dientes envenenados y se sienta en su trono en su salón imperial. Es Vasuki quien los gobierna a todos.”
EPOPEYAS Y POEMAS HINDÚES ACERCA DE LOS DIOSES SERPIENTE
http://oldcivilizations.wordpress.com/2010/08/04/los-dioses-serpiente-y-dragon-en-la-mitologia-%C2%BFreflejan-una-realidad-en-las-antiguas-civilizaciones/
Uno de los grandes poemas de la India, el Ramayana, es la historia de Sita, la novia de un príncipe septentrional llamado Rama, que es secuestrada por Ravana, el Rey serpiente de Ceilán (antiguo nombre de Sri Lanka). Se supone que Rama es el príncipe Utu (Apolo) y que Sita es la princesa Aya (Artemisa). Rama persigue al ejército de Ravana a través de la India con la ayuda de una fuerza de monos bajo el mando del rey mono Hanuman.
Ravana se retira a su isla, el reino de Ceilán, supuestamente a salvo de la persecución. Pero Hanuman construye un puente de piedras enormes a través de los estrechos que separan la isla del continente, y Sita es rescatada por Rama. A lo largo de toda la historia, Ravana es descrito en términos tales como: “él se alimenta de seres humanos” y “bebe la sangre de sus enemigos“.

Él es formidable en la batalla y casi derrota a Rama cuando utiliza su arma especial de los Nagas, descrito como “dardo serpiente de los Nagas“, que parecía paralizar a sus enemigos y quitarle sus energía y fuerza vital. Como todas las criaturas divinas y semi divinas en la mitología, Ravana parece que tenía acceso a armas muy sofisticadas.
Ceilán, la isla del reino de Ravana, fue la fortaleza de los Nagas . Es descrito como el hogar de los Nagas en fuentes chinas muy antiguas. En una de las primeras referencias literarias a Ceilán, cuando negoció con China antes de la ocupación aria de la India, y se la describe como tierra de extrañas criaturas parecidas a reptiles. Debido a sus gemas, especias y su localización privilegiada, llegó a ser popular entre los comerciantes chinos.
Fa-Hsien, el comerciante peregrino chino, dio a conocer que la isla fue ocupada originalmente por los Nagas o deidades serpiente, con quienes comerciantes de varios países practicaban el comercio. Los Nagas nunca se mostraban a los forasteros. Ellos simplemente publicaban sus productos con etiquetas de precio adheridas a ellas. Los comerciantes que las visitaban hacían sus compras según el precio y se llevaba los productos.

El otro gran poema de la India es el Mahabharata, el más largo y quizás el poema épico más grande escrito en cualquier lengua. Mucho más antiguo que el Ramayana, consta de 88.000 versos. El tema principal es la rivalidad entre dos ramas de la misma familia, los Kurus. Los Pandavas y los Kauravas emprenden una guerra que culmina en la destrucción de ambas ramas de la familia en la gran batalla de Kuruksetra.
La historia comienza cuando el Rey Pariksit de los Kauravas le disparó a un ciervo mientras cazaba con arco y flecha. Persiguiendo al ciervo, preguntó a un místico si había visto a un ciervo herido. Observando su voto de silencio, el sabio profeta no contestó. Esto enojó a Pariksit, que tomó una serpiente muerta y la colocó alrededor del cuello del sabio.
El hijo del místico, encolerizado, lanzó una maldición sobre Pariksit. Y así empezó la enemistad a muerte entre las dos familias. Vemos que en la historia interviene una tercera parte. Enojados por el uso blasfemo de uno de su propia clase (la serpiente muerta), los dioses serpiente entran en escena. Taksaka, el rey de los seres serpiente, envía serpientes que causan la muerte de Pariksit.

La historia de esta enemistad se narra realmente como algo que sucedió en el oscuro pasado. Dado que el antiguo reino de Kurus floreció a lo largo del curso superior del Ganges en los siglos 14 y 13 antes de Cristo, los acontecimientos pudieron haber ocurrido en los primeros días de la invasión aria, cuando aún había mucho contacto sexual con los Nagas.
La historia del Mahabharata, narrada por el sabio Vyasa, comienza con el gran sacrificio del Rey Janamejaya, el hijo de Pariksit. Consistía en una ceremonia para vengar la muerte de su padre, un sacrificio llamado “yajna”. Su propósito era destruir totalmente a los Nagas, los dioses serpiente que supuestamente podían asumir formas humanas o de serpiente a voluntad.
En el ritual, el sacerdote invocaba los nombres de serpientes mientras arrojaba serpientes vivas al fuego. Astika, el hijo del rey serpiente Taksaka, interviene y aboga ante Janamejaya para dejar vivo a su pariente. Estas historias de guerra y otras narraciones fueron explicadas como cuentos que giraban en torno a estos sacrificios de larga duración.
La opinión del historiador indio D. D. Kosambi es que el “yajna” en sí mismo no era tanto un cuento sobre una gran guerra como la explicación de la historia del gran sacrificio “yajna”. Es decir era una ceremonia simbólica dedicada a sus antepasados serpientes, mientras que al mismo tiempo los expulsaban de su herencia cultural. En la lucha entre las dos ramas de los Kurus por controlar las llanuras en el curso superior del Ganges hay una clara referencia a las guerras de los hijos de Enlil y Enki en el área de Mesopotamia.

En el poema Hindú, los Pandavas parecen ser los vencedores puesto que recuperan la mayor parte del reino que habían perdido anteriormente. Comenzado con las armas convencionales del período, tales como lanzas, espadas, arcos y flechas, la guerra se extiende con el uso de armas más sofisticadas y de gran alcance, provistas por los dioses en ambos lados. Estas armas tenían todas las características de misiles modernos y de armas nucleares. Por ejemplo, un lado lanza un misil que es contrarrestado por otro desde el cielo. Y la explosión de ambos misiles causa muchas muertes en la tierra.
Después de una prolongada guerra, los Kauravas se encontraron perdidos y desesperados en los estrechos. Es entonces que deciden terminar la guerra con el uso de tácticas prohibidas. En medio de la noche, descendieron cuando los Pandavas dormían y se produjo la matanza de muchos de los guerreros. Indignados por la ruptura de las reglas de la guerra y la pérdida en gran parte de su ejército, los Pandavas deciden que no tienen ninguna opción mas que utilizar su última arma, el “arma celestial” que es capaz de derrotar al resto de las armas.
El líder de los Kauravas decide descargar un arma similar, que al parecer produce radiactividad, ya que él declara: “Dirigiré esta arma sobre el útero de las mujeres Pandava“. Él predice que la línea de los Kuru se extinguirá “para que los fetos mueran“. Su advertencia se hace realidad porque el uso de las armas produce esterilidad en todas las mujeres Pandava. La guerra entre los primos de Kuru finalmente termina con el exterminio de ambas ramas de la familia.

DIOSES SERPIENTE O DRAGONES EN LA HISTORIA CHINA
Aunque los Dioses serpiente se mostraban en forma de dragones en la historia y mitología china, no hay ninguna duda de que estamos hablando de los mismos seres que las serpientes aladas con piernas o los Nagas hindúes. China eligió al dragón como el emblema nacional por razones profundas. Creyeron que el dragón celestial era el padre de la primera dinastía de emperadores divinos y consecuentemente el emblema del dragón se consideró como la representación de la influencia divina en la tierra de China.
Según la historia china, los dragones estaban presentes en la creación y compartieron el mundo con la humanidad. Como la serpiente occidental, el dragón fue ligado al desarrollo del hombre; y era el dragón el que le enseñó las artes esenciales tales como: hacer fuego, tejer las redes para la pesca, y crear música. El dragón chino era inigualable en sabiduría y su poder de conferir bendiciones, como resultado, vino a simbolizar,  más que un benefactor de los hombres, al emperador que se creía tenía sangre de dragón.

Esta afinidad con el dragón es demostrada en los emblemas en todas las actividades del emperador: en su trono, en sus barcos, en sus banderas. Según Charles Gould, en su clásico trabajo sobre la mitología china, la creencia en la existencia y la amistad del dragón está plenamente integrada en la antigua historia china.
En “El Rey Vih“, el más antiguo de los libros chinos, cuyos orígenes están cubiertos de misterio, describe los días cuando el hombre y el dragón vivieron apaciblemente juntos  e incluso tuvieron relaciones sexuales. Y de cómo el dragón vino a representar al emperador y al trono de China, así cómo que el dragón principal tenía su morada en el cielo.
En el año 212 aC el emperador Tsin-Shi-Hwang-Ti ordenó la destrucción de todos los libros antiguos y la persecución de los hombres ilustrados por un período de cuatro años, que llevó a que 460 sabios fueron enterrados vivos. Durante esta orgía de  supresión del conocimiento antiguo, “El Rey Vih” fue considerado tan sagrado que fue eximido específicamente del decreto. A este respecto resulta sorprendente que la antigua biblioteca de Alejandría fue quemada alrededor de este mismo período de tiempo. Esa biblioteca albergaba también todos los textos sagrados y más antiguos de las civilizaciones del Oriente.

En esta obra clásica, muchos de los emperadores antiguos son descritos teniendo como características las del dragón. Por ejemplo del emperador Yaou (2.356 aC) se dice que fue concebido por un padre dragón y una madre humana. El emperador Shun (2.255 aC) es descrito teniendo la fisonomía de un dragón.

DIOSES SERPIENTE EN MITOLOGÍA AMERICANA Y AFRICANA
Entre los mayas de América Central, el simbolismo de la serpiente era muy común. La mayoría de las serpientes representadas en su arte son emplumadas, indicando su capacidad de volar. El antiguo libro maya Chilam Balam relata que los primeros habitantes de Yucatán eran los Chanes o “Gente serpiente“, quiénes vinieron a través del mar desde el Este (¿Atlántida?) conducidos por Itzamna, un dios serpiente.
Él era la deidad más importante del panteón maya; y como dios dominante, gobernaba los cielos. Y es uno de los pocos dioses mayas que no es asociado a la muerte y la destrucción. Itzamna era el dios creador, quién infundió la vida al hombre. Como tal, se adapta muy bien a la descripción del dios sumerio Enki.

Eric Thompson, experto en temas mayas, sostiene que el término “itzem”, del que deriva el nombre del dios, se debe traducir como “reptil.” De hecho, Itzamnal, la ciudad del dios Itzamna, significa literalmente “el lugar del lagarto”. Hay también muchas formas antropomorfas del dios Itzamna donde lo representan como mitad humano y mitad serpiente.
El benevolente dios serpiente también se encuentra en la mitología Azteca. Quetzalcóatl es el dios serpiente emplumado que trajo la civilización a México y enseñó la ciencia de la astronomía y las matemáticas al hombre. Sitchin, experto en la cultura sumeria, identifica a Quetzalcóatl con el príncipe nibiruano Nannar, el Thoth egipcio y el Hermes griego. También podría haber una cierta relación con el Buda asiático.
Las leyendas de dioses serpiente también abundan en la mitología de África. Según los Dogon, en Mali, su dios creó el sol y la luna, y luego la tierra de un montón de arcilla. Y finalmente los primeros seres primitivos que eran gemelos llamados Nummo, que eran mitad humanos y mitad serpiente o pez. Y como sabemos, los Dogones también pusieron el origen de sus dioses en Sirio, al que los egipcios se refirieron como Osiris e Isis.

En la tribu de Nyoro, las leyendas dicen que su dios envió la primera pareja de humanos desde el cielo cuando él estableció el mundo. El hombre tenía una cola y produjo dos niñas y un niño. Éste se parecía a un camaleón y fue el padre de la humanidad. Otras tribus africanas también se refieren a sus antepasados como parecidos a lagartos. Los Kumbi, los primeros hombres que el dios creó tenían colas. La tribu Owe-Ho describe a hombres con colas que descendieron por una cuerda a la tierra. Los Jagga, sus ancestros, vinieron a la tierra desde cielo por el hilo de una telaraña. Y estos ancestros fueron llamados “los con cola”.
Pero a pesar de las evidencias,  los antropólogos indican que nuestros cóccix son solo huesos residuales de nuestros antepasados parecidos a los monos.

EL SERAPH (SERPIENTE) DEL ANTIGUO TESTAMENTO
En el Antiguo Testamento, las referencias explícitas a nuestros antepasados los dioses serpiente han sido eliminadas a través de un largo proceso de filtraje. Cuando se encuentran alusiones en las Escrituras, se interpretan simplemente como alegorías.
Hay un incidente extraño relatado en el Libro de los Números referente a la Serpiente de bronce que plantea muchas interrogantes y que no es explicada por los eruditos Bíblicos. En el segundo año del Éxodo, después de haber dejado el Monte Sinaí y haber estado luchando a través de los páramos, las tribus israelitas habían tenido una escaramuza con el rey de Arad, en Negev.

El incidente de la Serpiente de bronce sucedió entonces: “Partieron del Monte Hor por el camino al Mar Rojo para bordear la tierra de Edom. Pero la gente se puso intranquila durante el viaje, y el pueblo habló contra el Señor y contra Moisés. ¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para morir en el desierto? No hay pan y agua, y tenemos que detestar este miserable alimento.” El Señor les envió serpientes. Ellas mordieron a la gente y muchos de los israelitas murieron.
La gente vino a Moisés y le dijo: “Hemos pecado por hablar contra el Señor y contra ti. Intercede con el Señor para que quite las serpientes de nosotros“. Y Moisés intercedió por el pueblo. Entonces el Señor dijo a Moisés: “Haz la figura de una serpiente (seraph) y ponla sobre un pedestal. Y cualquier persona que es mordida, que lo mire y se recuperará“. Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un pedestal; y cuando cualquier persona era mordida por una serpiente y miraba la figura se recuperaba.

Es difícil escapar a la conclusión que el significado del incidente es obviamente idolatría, !una actividad estrictamente prohibida en las Escrituras! La palabra hebrea “seraph” es inusual y aparece solamente algunas veces en los libros del Antiguo Testamento. En Isaías 14 y 30, el “Seraph” es referido como la “serpiente que vuela” y se asocia a Filistia y Negev, tierras que eran tradicionalmente el hogar de los descendientes de los Nefilim después del diluvio.
La serpiente de bronce fue hecha por Moisés por órdenes de Dios y fue venerada en el santuario del templo hasta el siglo octavo antes de Cristo, cuando el Rey Ezequías, enfurecido por la adoración excesiva del ídolo, “rompió en pedazos la serpiente de bronce que Moisés había hecho“. Es dudoso saber si éste era el “Seraph” original hecho por Moisés cerca del año 1,450 aC.
En cualquier caso, demuestra que la adoración a los dioses serpiente fue establecida entre los israelitas durante el período de los Jueces y Reyes. Y sugiere que Yahvé, por lo menos esta vez, ha sido identificado con el dios serpiente.
El término “Seraph” ha preocupado a los traductores y comentaristas bíblicos durante años. Se traduce como “serpiente ardiente” en la versión del Rey James; sin embargo, la tendencia moderna no es traducirlo del todo sino poner directamente la palabra hebrea, ya que “Seraph” no se adecua a ninguna clasificación o traducción precisa. Lo más probable es que sea una palabra prestada de los cananitas, que a su vez la adquirieron de su herencia Mesopotámica. Las raíces del término quizá bien puedan ser de Mesopotamia.

La “serpiente ardiente que vuela” sobre un pedestal y adorada por sus capacidades curativas, representa de un modo simbólico a Enki, el dios sumerio de la curación, que fue asociado a menudo con el símbolo de la serpiente. Existe también una curiosa semejanza de la serpiente enrollada en un poste con el Caduceo de los griegos.
En el Poema de Gilgamesh la serpiente que roba la planta mágica del héroe se llama “seru” y la semejanza de las palabras sugiere un origen común. El término también se encuentra en la mitología hindú, que tiene antecedentes sumerios. Los Nagas, los misteriosos dioses serpiente que moraron en la India en épocas remotas, fueron llamados “sarpa” o serpientes.
En sus estudios sobre la religión hindú, la teósofa Madame Helena Petrovna Blavatsky, afirma que los Nagas o los “sarpa” de la India son indiscutiblemente los seraphim judíos, que derivan de serapi o sarpa, que significa “serpiente”.

Hay un pequeño antiguo documento cristiano que se refiere no solamente a los dioses serpiente sino también a los dioses del panteón sumerio. Como tal, este himno cristiano tiene probablemente sus orígenes en un rezo sumerio. Llamado el Rezo de José, forma parte de los Papiros Mágicos, de origen griego. Data del segundo siglo después de Cristo.
El himno comienza con la alabanza: “Padre de los patriarcas, padre de todas las cosas, padre de todas los poderes del cosmos, creador de todo, creador de los ángeles y los arcángeles, el creador de los nombres de la redención, Yo te invoco.” Después de algunas invocaciones más, el rezo continúa sorprendentemente: “Tú que te sientas sobre la Sagrada Montaña del Sinaí, tú que te sientas sobre el mar, tú que te sientas sobre los dioses serpiente, el dios que se sienta sobre el dios del sol.”
Esta apología es interesante y pertinente por ciertas razones. Además de la referencia tácita a los dioses serpiente, también se refiere al dios que se sienta sobre el mar. Aunque la línea está incompleta, parece ser una referencia velada al dios sumerio del agua Enki y a su palacio de agua o Abzu. El referido Dios Sol es probablemente Utu/Shamash, mientras que el dios del Monte Sinaí es Ishkur/Adad.
Así, la invocación parece ser dirigida a Enlil (Zeus), el dios predominante del panteón cananita que más adelante fue conocido como El en el Antiguo Testamento. Además, los nombres de la redención son probablemente las Tablas del Destino o los Nombres Divinos, que parecen estar basados en los Me’s Sumerios.

Los dioses serpiente no sólo son encontrados en la historia o la mitología del Próximo Oriente. Dragones, serpientes que vuelan y dioses serpiente aparecen en la mitología de los pueblos de todo el mundo. Y en todas partes son considerados los creadores y ancestros del hombre. En algunas culturas aun sigue persistiendo en la memoria una raza de dioses serpiente que fue cruel y destructora.
Hay otros artículos en este blog que tienen cierta relación con lo indicado en este artículo. Si estás interesado, puedes ir a: ¿Por qué se representan como serpientes los dioses barbados de las culturas antiguas? ; Cerebro humano: complejo “R” o cerebro reptiliano ;  o  Las sendas del Dragón;

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